Categoría: 45 revoluciones

45 revoluciones por minuto, 45 revoluciones en la historia de la música. Cada mes, un repaso a la trayectoria de un grupo o artista mítico: sus discos clave, su legado, y su lugar en mi propia colección.

  • The Beatles: la convivencia obligada

    The Beatles: la convivencia obligada

    Hay grupos que no buscas, ellos te encuentran a tu pesar. The Beatles es uno de esos grupos. No ha sido ni estará entre mis favoritos. Cuando su música conquistaba el mundo era demasiado joven para comprender lo que estaba sucediendo. Años más tarde su fama era ya tan indiscutible y su presencia tan extendida que, paradójicamente, nunca sentí la necesidad de ir tras ellos. Pero reconozco que su trascendencia ha sido abrumadora en la historia del rock/pop. Están ahí, lo quieras o no — y tarde o temprano tienes que hacerles sitio.

    La historia es conocida hasta el aburrimiento: Liverpool, el Cavern, cuatro chavales que tocaban versiones americanas antes de empezar a escribir las suyas propias. Lennon y McCartney firmando canciones juntos desde el principio, cuando lo normal era que un grupo interpretara temas ajenos y punto. Brian Epstein poniéndoles traje y peinado presentable; George Martin dándoles un sonido que cupiera en un estudio sin perder lo que tenían de crudo en directo. Y luego, en apenas un par de años, el salto de un sótano húmedo de Liverpool a algo que ya no tenía nombre: chicas desmayándose, policías desbordados, un término nuevo —Beatlemanía— porque el viejo vocabulario no alcanzaba para describirlo. Ni siquiera quien no quería que le tocara la fibra podía esquivarlo del todo.

    Love Me Do (1962)

    El primer single, grabado con una batería prestada porque Pete Best ya no estaba y Ringo todavía no se había asentado del todo. Nada hacía presagiar lo que vendría: es un tema sencillo, casi ingenuo, pero ahí está el germen de todo lo demás.

    She Loves You / I Want to Hold Your Hand (1963)

    Aquí es donde deja de ser un grupo de Liverpool con cierto éxito y se convierte en el fenómeno que describía antes. Los «yeah, yeah, yeah» se volvieron universales casi de la noche a la mañana, y con ellos llegó la histeria que ya no se pudo parar.

    Yesterday (1965)

    La canción más versionada de la historia, y probablemente la prueba más clara de que McCartney podía escribir algo atemporal sin necesidad de ruido ni artificio alrededor. Es el momento en que incluso quien no quiere rendirse tiene que admitir que hay oficio detrás.

    Strawberry Fields Forever / Penny Lane (1967)

    El salto hacia la psicodelia y hacia el estudio como instrumento en sí mismo. Ya no son cuatro chavales tocando en directo: son cuatro tipos experimentando con cintas, efectos y una ambición que pocos grupos se atrevían a tener entonces.

    Let It Be (1970)

    El final, con toda la carga simbólica de cerrar algo que ya se sabía agotado. Suena casi a despedida consciente, como si supieran que tocaba bajar el telón.


    Su influencia no se mide solo en discos vendidos o en listas de «mejores álbumes de la historia» donde siempre aparecen en los primeros puestos. Se mide en que prácticamente nadie que haya cogido una guitarra después de 1964 ha podido evitar su sombra, la reconozca o no. Cambiaron la forma de concebir un álbum como obra conjunta y no como colección de temas sueltos, normalizaron que un grupo escribiera su propio material, y abrieron la puerta a que el estudio de grabación se convirtiera en un instrumento más. Medio siglo después, siguen sonando en las radiofórmulas, en los anuncios, en las clases de guitarra de cualquier academia. No hace falta que te gusten para reconocer que sin ellos el mapa de la música popular sería otro completamente distinto.

    Hasta hace poco no tenía nada de ellos. Solo tengo un disco en mi colección —ese “All You Need Is Love”, que llegó a mis manos casi por casualidad— pero después de escribir este artículo quizá le dé un hermanito.