Patti Smith, por la puerta de la cocina

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Tengo una confesión que hacer en un blog de discos: no tengo ni uno solo de Patti Smith. Ni un single, ni un LP, ni siquiera ese “Because the Night” que seguro que me suena de haberlo oído mil veces sin saber de quién era. Supongo que el punk y yo nos cruzamos por la calle, nos miramos y cada uno siguió su camino. Pero el viernes le dieron el Princesa de Asturias de las Artes, y uno puede no ser fan de alguien y aun así saber cuándo toca quitarse el sombrero.

El fallo se conoció el 29 de abril, pero la fiesta grande fue el viernes 23, cuando tocó la ceremonia de entrega en Oviedo. Y viene con una de esas coincidencias que parecen escritas a propósito: el 20 de octubre se cumplieron cincuenta años de su primer concierto en España, en Badalona, en 1976. Medio siglo entre aquel directo y este premio, y yo todo ese tiempo a mis cosas, con mis singles y sin enterarme.

¿Y por qué importa tanto alguien a quien yo no he escuchado? Por lo que dicen quienes sí lo han hecho y por lo que se ve incluso desde la distancia: cogió la poesía, la mezcló con el rock y la subió a un escenario cuando nadie esperaba que esas dos cosas se llevaran bien. Su primer disco, “Horses”, es de 1975 y todavía se cita como uno de los que cambiaron las reglas. Escribió además “Just Kids”, unas memorias que ganaron el Premio Nacional del Libro en Estados Unidos, y entró en el Salón de la Fama del Rock en 2007. De esa mezcla de rabia y de versos le vino el apodo de “madrina del punk”. Hay quien llega a la música para hacer ruido y quien llega para decir algo; ella parece haber venido a hacer las dos cosas a la vez.

Si este blog se llama como se llama, lo suyo es entrar por los 45 rpm, y ahí Patti Smith tiene tres puertas bastante distintas. La primera es la más rara y la más suya: “Hey Joe (Version)” con “Piss Factory” en la cara B, grabado en junio de 1974 en los estudios Electric Lady de Nueva York y publicado ese mismo año en Mer, un sello propio, con Lenny Kaye de productor y Tom Verlaine a la guitarra. En la cara A mete un monólogo sobre Patty Hearst dentro del clásico de “Hey Joe”; en la B, un poema suyo sobre la fábrica donde trabajó de joven y las ganas de largarse a Nueva York. Hay quien dice que la B es la buena. La segunda puerta es la más comercial: “Because the Night”, publicado por Arista en marzo de 1978, con “God Speed” en la cara B. La compuso con Bruce Springsteen, que la había dejado fuera de su disco, y ella le puso su propia letra. Es su mayor éxito: número 13 en Estados Unidos y número 5 en Reino Unido. Y la tercera es la más luminosa: “People Have the Power”, de 1988, extraída de “Dream of Life”, escrita con su marido, Fred “Sonic” Smith, y convertida con los años en himno de causas muy diversas.

Así que, si algún día me decido a llenar este hueco en la estantería, ya sé por dónde empezar. No será por el single más raro ni por el más famoso, sino por “People Have the Power”, que según cuentan nació cuando Fred entró en la cocina y soltó el título para que ella lo escribiera. Me gusta que una canción que ha acabado siendo himno de tantas causas empiece en una conversación doméstica. Quizá sea esa la forma de entrar en alguien a quien has dejado pasar durante tanto tiempo: por la puerta de la cocina. Enhorabuena, Patti, y perdona la tardanza.

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