España es campeona del mundo. Otra vez. Y este mi pequeño homenaje. Como manda la tradición no escrita de este país, en cuanto suena el pitido final hay una canción que empieza a sonar en las plazas, en los bares y en la radio del coche: Y Viva España, de Manolo Escobar. Ese pasodoble que todos hemos coreado alguna vez, con una copa en la mano o sin ella, aunque muchos ni sepamos bien de qué habla la letra más allá del estribillo.
Yo tengo en casa el single original y aprovechando la que se ha liado con la selección me he puesto a rascar un poco en la historia de esta canción. Y la sorpresa ha sido mayúscula: Y Viva España no es española. Ni de origen, ni de nacimiento.
Un belga enamorado de la Costa Brava
La historia empieza en Bélgica, no en Andalucía. A finales de los años 60, un compositor belga llamado Leo Caerts pasaba sus vacaciones en la Costa Brava y quedó prendado del sitio: el sol, la playa, el ambiente. Tan enamorado quedó que decidió ponerle música a esa sensación. Se juntó con un letrista compatriota, Leo Rozenstraten, y entre los dos parieron una canción en flamenco —el idioma neerlandés que se habla en Flandes, no hay que confundirse— que se llamó Eviva España, con esa «e» inicial que en español no significa absolutamente nada.
La cantó por primera vez en 1971 una cantante belga que se hacía llamar Samantha, y el temita no se quedó en Bélgica: vendió más de cien mil copias allí y cerca de medio millón en el resto del mundo. De ahí saltó a versiones en inglés, en francés, en alemán… y en español, curiosamente antes de que Manolo Escobar la tocara. La primera versión hispanohablante corrió a cargo de una cantante nacida en Eritrea, Hanna Aroni, que la grabó en 1972.
Hay incluso quien apunta —sin que esté del todo confirmado— que la melodía de Caerts se parece demasiado a Arriba España, un himno que cantaban las tropas italianas enviadas por Mussolini durante la Guerra Civil. Si fue casualidad o influencia indirecta, nadie lo sabe con certeza, pero da para un rato de discusión de bar.
Llega Manolo Escobar
En 1973, cuando Escobar era ya la gran estrella de la canción española, se hizo con los derechos y grabó su propia versión, muy distinta en la letra a la original belga. La reescritura del texto español se atribuye a Manuel de Gómez, un emigrado español que trabajaba, según cuentan, de conserje en la embajada de España en Bruselas. Ese mismo nombre, «M. de Gómez», es el que figura en el crédito de adaptación en la etiqueta de mi disco. La nostalgia de un emigrante convertida en pasodoble patriótico: ese es el verdadero origen de la letra que todos conocemos.
La versión de Escobar arrasó ese verano —con permiso de Georgie Dann—, ayudada además por la película Me has hecho perder el juicio, donde también la cantaba. Y desde entonces no ha parado de sonar en bodas, verbenas y, por supuesto, cada vez que la selección levanta algo.
El disco
Mi ejemplar es el single original de Belter, número de catálogo 08.253, y con esa portada tan de la época: un mapa de España convertido en alfombra verde, un sol con cara sonriente en la esquina, una pareja andaluza bailando y un Manolo Escobar muy digno con traje marrón, plantado sobre el mapa como si fuera un gigante turístico. Puro cartel de «Spain is different» trasladado a la funda de un disco de 45 rpm.
- Cara A: Y Viva España (L. Caerts – L. Rozenstraten, adaptación española de M. de Gómez)
- Cara B: Pregúntale a mi guitarra (C. Cuevas – Jobam – F. Lapardi)

La contraportada, como era costumbre en Belter, hace de escaparate del resto del catálogo del artista: aparecen las carátulas de otros tres singles suyos publicados por el sello, La rumbera / Niña de Cartagena (08.127), Jugando guapa (08.247) y Mi novia extranjera / Si vas pa la mar (08.133). Una pequeña lección de cómo las discográficas de la época aprovechaban cada disco para vender los demás.

Así que ya lo sabéis: la próxima vez que alguien grite «¡Y Viva España!» en la plaza del pueblo, podéis contarle que ese himno tan nuestro nació en Bélgica, de la mano de un turista enamorado de la Costa Brava. Y que como canción convertida en himno de fútbol, resulta que también tiene su aire de selección: hecho fuera, pero triunfando en casa.




